¡No te olvides de la cohesión!

Al escribir un texto, siempre hay que prestar atención a la articulación y la progresión de las ideas, con el fin de construir frases, párrafos y apartados que tengan sentido entre sí y que aporten claridad y fluidez al texto. Esto es lo que denominamos cohesión textual.

La cohesión se construye de diversas maneras. En este sentido, destacan dos formas de establecerla: a través de la cohesión secuencial y la cohesión referencial.

La cohesión secuencial se produce mediante operadores argumentativos, es decir, palabras o expresiones que actúan entre las frases y los párrafos con el fin de dar continuidad o progresión a las ideas. Podemos citar los operadores adversativos (pero, sin embargo, no obstante, por otra parte, mientras tanto, no obstante, etc.), los afirmativos (sí, ciertamente, sin duda, seguramente, etc.), los explicativos o concluyentes (por lo tanto, así, de esa forma, por eso, en resumen, porque, pues, ya que, dado que, etc.), los aditivos (además de eso, por otra parte, aún más, también, no solo… sino también, etc.) y los de finalidad (con el fin de, para que, con la intención de, etc.), entre otros. Existe una enorme variedad de estos elementos; por lo tanto, cuanto mayor sea la diversidad de operadores argumentativos en un texto, más cohesionado será.

Por su parte, la cohesión referencial está relacionada con el uso de figuras sintácticas y ciertas formas gramaticales que vinculan y establecen interacciones y referencias entre palabras, oraciones y diferentes partes del texto. A modo de ejemplo, veamos algunos casos de cohesión referencial.

1) Anáfora – Referencias textuales que retoman elementos expresados anteriormente en el texto.

Luísa estaba triste. Ella sacó una mala nota en el examen de matemáticas.

  • El pronombre directo «Ella» se refiere al nombre propio «Luísa».

La tormenta provocó un atasco prolongado. Esto es un problema recurrente en São Paulo.

  • El pronombre demostrativo «Esto» retoma la situación descrita en la frase anterior.

2) Cátpora: cuando el referente aparece después del elemento cohesivo.

La madre al le gritó: «Zeca, ¡vas a llegar tarde al colegio!».

  • El pronombre oblicuo «o» introduce el nombre propio «Zeca», que aparece a continuación.

Este es el mayor temor de Helena: no tener adónde volver.

  • El pronombre demostrativo «Este» retoma la situación presentada en la secuencia.

3) Sustitución: Cuando se utiliza un término con valor cohesivo en lugar de otro u otros elementos del texto.

El niño lloró. El niño montaba una rabieta cuando su madre le obligaba a comer verduras, pero un niño tranquilo normalmente.

  • El sustantivo «niño» se retoma mediante los términos «chico» y «niño». De este modo, se evita la repetición del sustantivo.

4) Repetición o reiteración – Se repite algún término para construir y mantener un sistema de referencias dentro del texto.

El piloto de Fórmula 1 Lewis Hamilton consiguió su 98.ª victoria en su carrera al ganar el Gran Premio de España. Hamilton ostenta el récord del mayor número de carreras ganadas en esta categoría.

  • La repetición del nombre sirve para reforzar su acción.

5) Elipsis y zeugma – En el caso de la elipsis, el término se omite en una frase, quedando sobreentendido por el contexto. Cuando se produce un zeugma, el término omitido  ya había aparecido antes en el enunciado, por lo que se elimina para evitar la repetición.

Gigi estaba distraída, con la cabeza en las nubes. (elipsis)

  • Si reconstruimos la frase con los elementos suprimidos, queda así: Gigi estaba distraída, con la cabeza en el mundo de

Yo hablo español. Roberta, inglés. (zeugma)

  • Si reconstruimos la frase con los elementos suprimidos, obtendremos la siguiente construcción: Yo hablo. Roberta habla inglés.

Recuerda siempre que la revisión textual no se limita a la comprobación ortográfica. 😉