
Día Internacional de la Mujer
Una celebración sencilla, pero inolvidable
A las mujeres les gustan las atenciones. A los hombres también les gusta que les presten atención. A las mujeres les encantan los cumplidos. A los hombres también les gustan los comentarios positivos. Las mujeres se deleitan cuando se les elogia el corte de pelo. Los hombres se ponen en las nubes cuando les dejan usar el mando a distancia para ver el partido de fútbol.
Los hombres y las mujeres difieren en varios aspectos. Puntos de vista, opiniones, hasta el punto de chocar, distanciarse, sopesar, reflexionar, volver sobre ello. Hasta el punto de llegar a la conclusión de que el tema no es lo importante.
A medida que se acerca el 8 de marzo, conocido como el Día Internacional de la Mujer, en las redes sociales y en los medios de comunicación en general proliferan textos, mensajes, notas breves y artículos largos que recuerdan al mundo entero que este está poblado por hombres y mujeres. Como si no fuera de conocimiento general.
Hace muy poco, justo después del día dedicado a recordar a la mujer, mientras reflexionaba sobre lo mucho que había disfrutado mi día, me fui acordando de tantos mensajes recibidos, textos leídos, tarjetas que había que descargar para poder verlas, aunque se hubieran enviado a grupos de WhatsApp, a páginas de Facebook y a otras redes sociales de mi red de contactos.
Sin embargo, un sencillo episodio me hizo esbozar una sonrisa radiante en los ojos y en el rostro. Tal fue la alegría que sentí al volver a vivirlo. El 8 de marzo fue para mí un día típicamente femenino: una limpieza rápida de la casa, una salida apresurada al supermercado para comprar algunos artículos concretos, y el regreso a casa, donde el trabajo y la atención diaria a los clientes me esperan cada día.
Ah, ¿qué fue lo que me alegró el día? Precisamente el hecho de que haya sido pleno, completo, total. Como persona, mujer, profesional, ama de casa, empresaria, amiga, confidente, compañera… todas mis facetas salieron a la luz, dieron unas brazadas y disfrutaron de un momento de paz, flotando de espaldas en ese mar de actividades, deleitándome con un delicioso dulce de leche con queso fresco. Así de sencillo.